miércoles, 29 de septiembre de 2021

Reflexión: Sesión 4

A partir de lo expuesto en clases, nos resultó profundamente llamativo el hecho de que hubiera tan poca bibliografía sobre la transición a la adultez en personas con el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista. Y más aún, si es que habían, casi nunca los estudios eran construidos desde la perspectiva de la misma persona, sino que de familiares, amistades o profesores. De algún modo, era un tanto irónico saber que algunos estudios que buscaban instruir en cuanto a la inclusión los excluían en el proceso formativo de la investigación. Y para qué hablar de la existencia de información como esta en Chile.

Evidentemente, queda mucho trabajo que hacer al respecto, y pareciera que esta carencia, además de ignorar o invisibilizar incluso el problema y la realidad, refleja que en la sociedad el trato es el mismo. Una idea que puede ilustrar un poco esta situación, es que cuando se habla de personas con TEA generalmente se hace en alusión a les niñes. No es tan común escuchar al respecto en personas adultas. Es justamente en eso donde recae parte de la invisibilización de la que hablamos. Sin embargo, hay que considerar también que dicha invisibilización que caracteriza al mundo adulto con TEA se debe a que provienen de una época en la que los trastornos no eran tratados de la forma en que son tratados hoy. Asimismo, no había un conocimiento general a nivel de comunidad que permitiera identificar este trastorno. Y la situación podría seguir replicándose en otras generaciones si estos temas no son abordados oportunamente. En ese sentido, podemos ver que en los últimos años se ha empezado a diagnosticar a la gente pertinentemente con TEA, TDAH, etc. Pero aquello no ha sido siempre así, debido a que la construcción e investigación de los trastornos de este tipo se ha ido consolidando más en los últimos años.

Probablemente, incluso antes de que existieran todas las categorías nosológicas vigentes, había gente con los trastornos que se describen, pero no recibían el diagnóstico, tratamiento, ni se le entregaban los apoyos necesarios. De hech0, antiguamente -y quizás hasta el día de hoy- las personas con  TEA que no fueron diagnosticadas, debieron hacer su vida intentando adaptarse a lo que la sociedad ofrecía, lo cual pudo haber generado situaciones de malestar, incomprensión o discriminación que la persona tenía que aprender a sobrellevar, teniendo que adaptarse a la exclusividad del modelo.

Hoy en día han habido muchos avances. En el país existen programas de acompañamiento que involucran a distintos estamentos de la escuela, a la familia e intentan preparar a la persona con TEA para una vida adulta, en consideración de sus intereses y proyecciones. Si bien quizás hay algún seguimiento luego de egresar de la escuela, nos preguntamos ¿Por cuánto tiempo? ¿El seguimiento será simplemente eso, o implicará continuar trabajando con esta persona y su entorno?

A ese respecto, es relevante que se haga un trabajo de educación en el mundo adulto, ya que si bien en las escuelas se puede involucrar a la comunidad, sabiendo que además esta funciona como un espacio de reproducción de la sociedad, también se debe generar un cambio que se extienda más allá del ámbito escolar. Esto porque ya ha sido suficiente de posponer a las personas con TEA. En la misma línea, hay que entender que lo que se genera en la escuela puede tardar mucho tiempo en hacerse presente en el resto de la sociedad. Tenemos que considerar que las otras generaciones provienen de un contexto en el que estos temas no eran tratados, ni mucho menos se sabía de su existencia. Educarles en ello puede aportar enormemente a temas de inclusión fuera de las murallas de los establecimientos educacionales, generando una comunidad informada y empática, donde todos sus integrantes puedan interactuar de un modo más armónico. En ese sentido, también hay que entender que las personas con TEA se encuentran con otros desafíos una vez que abandonan las escuelas, por lo que ahí también surge un importante campo de acción. Respecto a este último punto, creemos que sería relevante trabajar en espacios laborales, ya que es otro ámbito que ocupa gran parte del ciclo vital de los individuos.

martes, 14 de septiembre de 2021

Reflexión: Sesión 3

Las diferentes teorías revisadas durante esta clase a partir de enunciados hipotéticos, nos permitieron entender que detrás de las prácticas educativas se encuentran respaldos teóricos. Así, por ejemplo, comprendimos que, entre las teorías señaladas, aquella que es más coherente con la inclusión es la teoría interactiva, ya que pone el foco en las relaciones explicativas, es decir, en contar con profesores de apoyo. 

A modo de ilustrar estas teorías, creemos que retratar nuestras propias experiencias escolares puede ayudarnos en este ejercicio reflexivo, ya que nos permite echar una mirada sobre las prácticas que presenciamos en primera persona durante nuestra trayectoria educativa. 

La primera experiencia que dio a conocer una compañera, retrata que los profesores sentaban a los niños con mejores notas con aquellos que asistían al Programa de Integración Escolar, con el fin de ayudarlos y explicarles los contenidos a estos últimos, en caso de que fuese necesario. Si bien esto constituye una interacción entre estudiantes heterogéneos, lo cual puede favorecer su desarrollo y potenciar su aprendizaje, nos surge la interrogante acerca de si esta interacción se puede considerar efectiva. El motivo de nuestra duda, es debido a que esta práctica puede poner sobre el estudiante una cierta presión al tener que ayudar a su compañero porque así lo ha dispuesto el docente, lo cual podría ser perjudicial a largo plazo, ya que la interacción no se da de forma genuina, sino que es impuesta por los docentes. Asimismo, nos preguntamos acerca del rol del docente y si esta práctica representa un cierto distanciamiento de su responsabilidad, ya que se designa a un estudiante para llevar a cabo la tarea de acompañamiento en el proceso de aprendizaje del estudiante que asistía al PIE. Con esta primera experiencia quisimos preguntarnos acerca de la efectividad de la práctica educativa descrita y, lo que es más importante, hasta qué punto puede considerarse beneficiosa para los alumnos, ya que es innegable que sí contiene una potencialidad fructífera para los involucrados.

Una segunda experiencia que hemos rescatado de otra de nuestras compañeras, es que su profesora jefe distribuía a los estudiantes en las salas de clases al inicio del año escolar. En dicha distribución, se notaba que aquellos estudiantes con mejores notas eran sentados adelante en los primeros puestos frente a la pizarra, en su mayoría juntos. De esta forma, las salas pasaban a ser un degrade de promedios: los que tenían malas notas y “mala” conducta eran sentados atrás, y así iban hasta llegar adelante. No conforme con esta segregación dentro de la sala de clases, la ayuda de los profesores también mostraba preferencias, ya que ellos solían recurrir a los estudiantes con mejores notas para ver si tenían alguna consulta, mientras que el resto de los estudiantes debían seguir al profesor para conseguir su ayuda.

En esta última experiencia pensamos que podrían verse implicadas dos teorías. En el caso de los estudiantes con mejores notas, se hace presente la teoría interactiva, ya que se puede ver una interacción entre el estudiante junto a la ayuda y acompañamiento de los docentes, en la que las capacidades del estudiante son reforzadas por la escuela. Sin embargo, en el otro extremo, la situación de los estudiantes sentados al fondo y al medio de las salas es diferente. En este caso, podemos identificar la teoría estática, ya que los estudiantes deben valerse de sus propias capacidades para poder aprender, quedando a cargo de su proceso de aprendizaje y donde la escuela sólo se aboca a entregar las herramientas básicas, sin interesarse en dar un paso más allá para ayudar. Con esta experiencia, quisimos dar cuenta de lo preocupante de este tipo de prácticas en las aulas. Asimismo, pudimos evidenciar lo nocivo que puede ser para los alumnos esta desigual distribución del apoyo de los docentes, donde sólo se refuerza el aprendizaje en aquellos con “mayores capacidades” y rendimiento, sin considerar el potencial del resto de los alumnos, dejándolos a la deriva. Consideramos que esta experiencia tiene un punto interesante, ya que engloba dos teorías que se encuentran conviviendo en una misma aula, pero en grupos distintos. Esto permitiría pensar también en resultados distintos en los alumnos producto del trato desigual.

Para cerrar, consideramos que en este ejercicio reflexivo se nos hizo más ameno poder relacionar experiencias propias con una parte de las teorías revisadas en clases, ya que nos ayudan a darnos cuenta de que todas esas experiencias y prácticas escolares que vivenciamos tienen su respaldo en la investigación. Además, nos permitieron darle importancia al rol que tiene la propia escuela en apoyar constantemente el proceso de aprendizaje de los estudiantes, sin relegarles toda la responsabilidad a ellos y a sus capacidades en dicho proceso. Este punto en particular fue importante para comprender que no siempre los resultados dependen exclusivamente de nosotros, como las ideas de meritocracia nos han hecho creer incansablemente, sino que elementos como el currículo y el entorno educativo también influyen y comparten responsabilidad.

ANTES DE COMENZAR

BIENVENIDO, BIENVENIDA O BIENVENIDE  Somos un grupo de estudiantes de la Universidad de Chile que está cursando la carrera de Psicología y t...