A partir de lo expuesto en clases, nos resultó profundamente llamativo el hecho de que hubiera tan poca bibliografía sobre la transición a la adultez en personas con el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista. Y más aún, si es que habían, casi nunca los estudios eran construidos desde la perspectiva de la misma persona, sino que de familiares, amistades o profesores. De algún modo, era un tanto irónico saber que algunos estudios que buscaban instruir en cuanto a la inclusión los excluían en el proceso formativo de la investigación. Y para qué hablar de la existencia de información como esta en Chile.
Evidentemente, queda mucho trabajo que hacer al respecto, y pareciera que esta carencia, además de ignorar o invisibilizar incluso el problema y la realidad, refleja que en la sociedad el trato es el mismo. Una idea que puede ilustrar un poco esta situación, es que cuando se habla de personas con TEA generalmente se hace en alusión a les niñes. No es tan común escuchar al respecto en personas adultas. Es justamente en eso donde recae parte de la invisibilización de la que hablamos. Sin embargo, hay que considerar también que dicha invisibilización que caracteriza al mundo adulto con TEA se debe a que provienen de una época en la que los trastornos no eran tratados de la forma en que son tratados hoy. Asimismo, no había un conocimiento general a nivel de comunidad que permitiera identificar este trastorno. Y la situación podría seguir replicándose en otras generaciones si estos temas no son abordados oportunamente. En ese sentido, podemos ver que en los últimos años se ha empezado a diagnosticar a la gente pertinentemente con TEA, TDAH, etc. Pero aquello no ha sido siempre así, debido a que la construcción e investigación de los trastornos de este tipo se ha ido consolidando más en los últimos años.
Probablemente, incluso antes de que existieran todas las categorías nosológicas vigentes, había gente con los trastornos que se describen, pero no recibían el diagnóstico, tratamiento, ni se le entregaban los apoyos necesarios. De hech0, antiguamente -y quizás hasta el día de hoy- las personas con TEA que no fueron diagnosticadas, debieron hacer su vida intentando adaptarse a lo que la sociedad ofrecía, lo cual pudo haber generado situaciones de malestar, incomprensión o discriminación que la persona tenía que aprender a sobrellevar, teniendo que adaptarse a la exclusividad del modelo.
Hoy en día han habido muchos avances. En el país existen programas de acompañamiento que involucran a distintos estamentos de la escuela, a la familia e intentan preparar a la persona con TEA para una vida adulta, en consideración de sus intereses y proyecciones. Si bien quizás hay algún seguimiento luego de egresar de la escuela, nos preguntamos ¿Por cuánto tiempo? ¿El seguimiento será simplemente eso, o implicará continuar trabajando con esta persona y su entorno?
A ese respecto, es relevante que se haga un trabajo de educación en el mundo adulto, ya que si bien en las escuelas se puede involucrar a la comunidad, sabiendo que además esta funciona como un espacio de reproducción de la sociedad, también se debe generar un cambio que se extienda más allá del ámbito escolar. Esto porque ya ha sido suficiente de posponer a las personas con TEA. En la misma línea, hay que entender que lo que se genera en la escuela puede tardar mucho tiempo en hacerse presente en el resto de la sociedad. Tenemos que considerar que las otras generaciones provienen de un contexto en el que estos temas no eran tratados, ni mucho menos se sabía de su existencia. Educarles en ello puede aportar enormemente a temas de inclusión fuera de las murallas de los establecimientos educacionales, generando una comunidad informada y empática, donde todos sus integrantes puedan interactuar de un modo más armónico. En ese sentido, también hay que entender que las personas con TEA se encuentran con otros desafíos una vez que abandonan las escuelas, por lo que ahí también surge un importante campo de acción. Respecto a este último punto, creemos que sería relevante trabajar en espacios laborales, ya que es otro ámbito que ocupa gran parte del ciclo vital de los individuos.